Hantavirus Andes 2025-2026: ¿Estamos ante la próxima pandemia global?

 La probabilidad de que el Hantavirus Andes (ANDV) se convierta en un problema global comparable a la pandemia de COVID-19 es baja, aunque estadísticamente no nula. Esta evaluación integra datos epidemiológicos activos de la temporada 2025-2026, análisis de transmisibilidad cuantitativa mediante el número reproductivo básico (R), comparación con la biología del SARS-CoV-2, y lecciones aprendidas de la respuesta global a COVID-19. La conclusión es clara: se justifica vigilancia activa y preparación clínica, pero no alarmismo.


1. Contexto Epidemiológico: Los Datos de 2025-2026

El punto de partida de cualquier análisis de riesgo debe ser la evidencia epidemiológica vigente. Lo que ocurre en el hemisferio sur durante el verano austral 2025-2026 no es un brote rutinario.

1.1 Carga de enfermedad regional

Durante 2025, ocho países de las Américas notificaron al sistema regional de vigilancia sanitaria un total de 229 casos confirmados de hantavirus y 59 muertes. Esto representa una tasa de letalidad global del 25.8% para el período (Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2025).

Argentina emerge como el epicentro más preocupante. Desde junio de 2025 se han confirmado 101 casos, casi el doble de los 57 registrados en el mismo período del año anterior. La letalidad actual del 32% supera en 10 puntos porcentuales el promedio histórico, constituyendo la cifra más alta documentada en décadas (Ministerio de Salud de la Nación Argentina, 2025a).

⚠ Señal de alerta: El incremento de la mortalidad relativa, más que del número absoluto de casos, es el indicador más preocupante. Puede sugerir cambios en la virulencia del patógeno, falla en el diagnóstico temprano, o ambos.


1.2 El evento internacional: crucero MV Hondius

El brote asociado al crucero MV Hondius representa el primer test de estrés real para los sistemas de respuesta internacional ante hantavirus. Al momento de la publicación, 13 pasajeros y 1 tripulante de nacionalidad española han sido confirmados como casos. La presencia de múltiples nacionalidades a bordo activa protocolos de alerta sanitaria internacional bajo el Reglamento Sanitario Internacional (RSI) 2005 (Organización Mundial de la Salud [OMS], 2024).

En respuesta, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) activó sus protocolos de rastreo en menos de 24 horas. El Ministerio de Sanidad de España emitió comunicados públicos dentro de las 48 horas de la notificación inicial. Estas acciones reflejan una vigilancia global cualitativamente superior a la existente en diciembre de 2019 (European Centre for Disease Prevention and Control [ECDC], 2025).



2. Transmisibilidad: El Factor Determinante

Para comprender por qué el Hantavirus Andes no es el próximo COVID-19, es imprescindible entender la métrica central de la epidemiología infecciosa: el número reproductivo básico.

2.1 ¿Qué es el R₀ y por qué importa?

El número reproductivo básico (R₀, pronunciado "R cero" o "R naught") es el número promedio de nuevos casos que genera un caso infeccioso en una población completamente susceptible, sin intervenciones de salud pública. Es la métrica fundamental para predecir el potencial pandémico de un patógeno.

La interpretación es directa:

        R₀ < 1: El brote se extingue de forma natural. Cada caso genera menos de un nuevo caso.

        R₀ = 1: Estado endémico estable. La enfermedad persiste pero no crece.

        R₀ > 1: El brote se expande. A mayor valor, mayor velocidad de diseminación.

        R₀ > 2-3: Potencial pandémico significativo en ausencia de inmunidad previa.


Ahora bien, el R₀ no es una constante biológica fija: varía según comportamientos poblacionales, densidad demográfica, condiciones ambientales e intervenciones sanitarias. Esta distinción es clave para el análisis que sigue.


2.2 R₀ del Hantavirus Andes: evidencia cuantitativa

La estimación más robusta disponible en la literatura científica proviene del análisis del brote histórico de El Bolsón (Argentina, 1996), que con 34 casos y 11 fallecidos representa el mayor episodio documentado de transmisión persona a persona de ANDV:

R₀ estimado ANDV: 2.12 (IC 95%: 1.68 - 2.63) antes de intervenciones de aislamiento y cuarentena. Este valor se redujo a 0.96 tras la implementación de medidas de salud pública, logrando la extinción del brote (Jonsson et al., 2010; Martínez et al., 2020).

Un segundo análisis independiente, también basado en datos argentinos, estima el R₀ en 1.5 para escenarios con contacto estrecho en comunidades rurales (Padula et al., 2004; Wells et al., 2022).

2.3 Comparación directa con SARS-CoV-2

 

Patógeno / Cepa

R₀ estimado

Tipo de transmisión

Fuente

Hantavirus Andes (ANDV)

1.5 – 2.12

Contacto cercano / secreciones

Jonsson et al., 2010

SARS-CoV-2 Wuhan original

2.0 – 3.0

Aerosoles / gotículas

Liu et al., 2020

SARS-CoV-2 Delta

5.0 – 6.0

Aerosoles eficientes

Liu & Rocklöv, 2021

SARS-CoV-2 Ómicron BA.1

8.0 – 15.0

Aerosoles muy eficientes

Kang et al., 2022

Influenza estacional H3N2

1.2 – 1.4

Gotículas / contacto

Biggerstaff et al., 2014

Sarampión

12.0 – 18.0

Aerosoles de larga distancia

Guerra et al., 2017

 

El análisis comparativo revela que el R₀ del ANDV es superficialmente similar al del SARS-CoV-2 original. Sin embargo, esta comparación numérica es engañosa si se ignora la biología de la transmisión.

3. Limitaciones Biológicas: Por Qué el R₀ No Cuenta la Historia Completa

Un R₀ similar no implica un potencial pandémico similar. Las características biológicas del ANDV imponen restricciones fundamentales a su capacidad de diseminación global que el SARS-CoV-2 no tenía.

3.1 Ventana de contagiosidad extremadamente estrecha

El período durante el cual un paciente con ANDV es capaz de transmitir el virus a un contacto es de aproximadamente 24 horas, con la máxima contagiosidad coincidiendo con el inicio de la fiebre. Esta restricción temporal es dramáticamente diferente al perfil de SARS-CoV-2, que mantiene contagiosidad durante 2-3 días antes del inicio de síntomas y 5-10 días posteriores, con un período total de hasta 14 días en casos moderados-graves (Cevik et al., 2021; Wölfel et al., 2020).

En términos prácticos: mientras que un paciente con COVID-19 asintomático puede contagiar inadvertidamente en el metro durante días, un paciente con ANDV tiene una ventana de transmisión que corresponde al momento en que generalmente ya está siendo evaluado médicamente por fiebre alta.

3.2 Requisitos de contacto y ausencia de transmisión aerógena eficiente

La literatura disponible documenta que la transmisión persona a persona del ANDV requiere:

        Contacto físico directo con el caso índice o sus secreciones

        Tiempo prolongado en espacios cerrados compartidos (el concepto de "conviviente" domiciliario)

        Exposición a fluidos corporales (saliva, secreciones respiratorias en distancia corta)


No existe evidencia de transmisión aerógena eficiente a distancia, como la documentada para SARS-CoV-2 Ómicron. Un pasajero en un avión internacional que compartiese cabina con un caso en su ventana de máxima contagiosidad representaría un riesgo estadísticamente bajo pero no nulo: posible, pero sin el perfil diseminativo del coronavirus (Wells et al., 2022; Padula et al., 2004).

3.3 Exclusividad de la cepa Andes para transmisión interhuman

De las más de 40 especies de hantavirus identificadas globalmente, el Hantavirus Andes es el único con transmisión documentada de persona a persona. Todos los demás hantavirus, incluyendo el Virus Sin Nombre (causante del Síndrome Pulmonar por Hantavirus en Norteamérica), requieren exposición directa a roedores infectados o sus excretas. Esta característica evolutiva única del ANDV, aunque preocupante, también define los límites de su nicho epidemiológico (Hjelle & Torres-Pérez, 2010; Jonsson et al., 2010).

3.4 Geografía del reservorio: el factor contenedor más poderoso

El reservorio animal del ANDV es Oligoryzomys longicaudatus, popularmente conocido como el ratón colilargo o ratón de cola larga. Esta especie habita de forma predominante los bosques húmedos y valles del sur de Chile y Argentina, sin poblaciones establecidas en Europa, Asia, América del Norte, o África (Medina et al., 2009; Hjelle & Torres-Pérez, 2010).


Esto implica que la transmisión zoonótica primaria, es decir, de roedor a humano, no puede ocurrir en contextos geográficos fuera del rango del reservorio. Aunque la transmisión humano-humano existe, esta depende de una cadena que comienza en una zona ecológica definida. Sin expansión del nicho del reservorio, no hay expansión sustancial del riesgo de introducción zoonótica.

Diferencia clave con SARS-CoV-2: Los murciélagos reservorio del SARS-CoV-2 tienen distribución global. El ratón colilargo del ANDV tiene distribución geográfica restringida al cono sur de Sudamérica. Este factor biogeográfico es el mayor limitante de la pandemia por ANDV.


4. La Paradoja Epidemiológica de la Alta Letalidad

La mortalidad del 32% documentada en la temporada 2025-2026 merece análisis cuidadoso desde la perspectiva de la dinámica de transmisión.

4.1 Alta mortalidad como factor protector a nivel poblacional

Existe una paradoja epidemiológica bien documentada: patógenos con alta letalidad tienen, generalmente, menor potencial pandémico que patógenos con mortalidad moderada o baja. La razón es matemáticamente sencilla.

Un paciente con Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH) grave evoluciona hacia insuficiencia respiratoria y colapso cardiovascular típicamente en el día 4-6 desde el inicio de síntomas. Para ese momento, ya está en una unidad de cuidados intensivos (UCI), con aislamiento de contacto y gotículas, fuera de la comunidad y en su ventana de máxima contagiosidad (Jonsson et al., 2010; Halsey et al., 2020).

Esto contrasta directamente con COVID-19, donde entre el 40-70% de los casos cursaron de forma asintomática, continuando actividades cotidianas y transmitiendo activamente durante días sin saberlo. La asintomaticidad del SARS-CoV-2 fue su principal ventaja epidemiológica para la diseminación (Oran & Topol, 2020; Johansson et al., 2021).


4.2 Implicación clínica directa

Para el equipo prehospitalario, esta paradoja tiene una consecuencia operacional crucial: el paciente con ANDV en fase de máxima contagiosidad generalmente presenta signos clínicos evidentes que deben activar protocolos de aislamiento. A diferencia del paciente con COVID-19 asintomático, el paciente con SPH en ventana de transmisión es un enfermo que requiere evaluación urgente.


5. Lecciones de COVID-19: Errores que No Deben Repetirse

El análisis del Hantavirus Andes en 2025-2026 es inseparable del marco histórico de la pandemia de COVID-19. Identificar los errores sistémicos de esa experiencia permite evaluar con mayor rigor el riesgo actual.

Error A: Negación inicial y opacidad informativa

Durante las primeras semanas de enero de 2020, la posición oficial de la OMS sostuvo que no había evidencia de transmisión humano-humano eficiente del SARS-CoV-2, un posicionamiento que la evidencia posterior desmintió (Huang et al., 2020). El contraste con la respuesta actual al ANDV es notable: el ECDC, el CDC de Estados Unidos (Nivel de Alerta 3), y múltiples gobiernos europeos activaron alertas internacionales y comunicación pública de riesgo en menos de 48 horas tras la identificación de los casos en el crucero (ECDC, 2025; Centers for Disease Control and Prevention [CDC], 2025).


Error B: Confusión entre riesgo individual y riesgo poblacional

Una de las fallas más costosas de la comunicación en COVID-19 fue la ambigüedad entre el riesgo para un individuo particular (bajo en personas jóvenes y sanas) y el riesgo para la población general incluyendo grupos vulnerables (alto). Esta confusión fue aprovechada para minimizar medidas de salud pública con consecuencias devastadoras (Van Bavel et al., 2020). Con el ANDV, la comunicación oficial hasta ahora ha mantenido claridad en este punto.

Error C: Retraso en medidas de contención

Las semanas de debate político sobre confinamientos en Europa y Estados Unidos durante febrero-marzo de 2020 permitieron que el SARS-CoV-2 alcanzara transmisión comunitaria sostenida en decenas de países antes de que se implementaran medidas efectivas (Flaxman et al., 2020). El RSI 2005 establece mecanismos específicos de respuesta rápida, y la evidencia actual muestra que estos se están activando en cronogramas aceptables para el ANDV.

Error D: Impreparación hospitalaria

El colapso de UCI, la escasez de ventiladores mecánicos y la ausencia de protocolos clínicos estandarizados caracterizaron la primera ola de COVID-19 en múltiples sistemas de salud (Grasselli et al., 2020). Esta variable no aplica de la misma forma al ANDV: el Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH) y el Síndrome Pulmonar y Cardiovascular (SPC) por Hantavirus son entidades clínicas documentadas desde 1993, con más de tres décadas de literatura sobre su manejo, incluyendo protocolos de ventilación mecánica protectora, soporte hemodinámico y, en los casos más graves, uso de ECMO (Duchin et al., 1994; Halsey et al., 2020; MacNeil et al., 2011).

6. Análisis de Escenarios: Probabilidades Bayesianas

Integrando la evidencia epidemiológica, biológica y de respuesta sistémica, se propone el siguiente análisis de escenarios prospectivos para el período 2025-2026:

Escenario

Descripción

Probabilidad estimada

1. Contención exitosa

Brote confinado al crucero y contactos directos. Total global: <100 casos. Patrón similar a brotes previos de ANDV (El Bolsón 1996, brote Patagónico 2018-2019).

60-70%

2. Diseminación limitada multicéntrica

200-300 casos confirmados en 4-5 países (España, Italia, UK y otros). Transmisión secundaria controlada. 50-75 muertes globales. No pandemia, sino brote multicéntrico manejable.

20-25%

3. Problema global / pandemia

Requeriría adaptación viral hacia transmisión aerógena eficiente, o emergencia simultánea de focos zoonóticos en múltiples continentes. No hay evidencia actual que sustente este escenario.

<5%

4. Endemia establecida fuera del cono sur

ANDV se convierte en patógeno endémico en países europeos o Norteamérica, similar al patrón de dengue o chikungunya. Requiere establecimiento del reservorio.

10-15%

 

Nota metodológica: Las probabilidades asignadas son estimaciones bayesianas basadas en la evidencia disponible a enero de 2026 y deben actualizarse dinámicamente conforme evolucione la situación epidemiológica.

 

7. Recomendaciones Operacionales para Equipos Prehospitalarios y Hospitalarios

El verdadero valor de este análisis para los profesionales de emergencias no es académico sino operacional. Las siguientes recomendaciones están organizadas por nivel de atención.

7.1 Nivel prehospitalario / EMS

Reconocimiento clínico temprano

La presentación inicial del SPH es clínicamente inespecífica y se asemeja a un síndrome gripal: fiebre, mialgias, cefalea intensa y síntomas gastrointestinales. El punto de inflexión clínica, característico de esta enfermedad, ocurre típicamente entre los días 4-6 con inicio abrupto de disnea que progresa rápidamente hacia insuficiencia respiratoria.

 

Criterios de sospecha para activación de protocolo de aislamiento en contexto prehospitalario:

        Fiebre + disnea de instalación rápida, en ausencia de otra etiología evidente

        Antecedente de viaje reciente a Argentina o Chile (particularmente zonas rurales o boscosas del sur)

        Contacto con personas que hayan participado en el crucero MV Hondius o viajes similares

        Residencia o actividad laboral en área de exposición a roedores silvestres

Protocolo de aislamiento en la escena

Ante sospecha de ANDV, implementar medidas de precaución estándar para patógenos de transmisión por gotículas y contacto:

        Equipo de protección personal (EPP): mascarilla N95 o superior, guantes de nitrilo, gafas protectoras

        NO diferir la intervención clínica por gestión del EPP: el riesgo de transmisión en escena, con EPP adecuado, es manejable

        Notificación a la institución receptora con antelación para preparar aislamiento en urgencias

        Destino: UCI o unidad de alta complejidad, NO hospitalización en piso general

7.2 Nivel hospitalario / UCI

Manejo clínico del SPH/SPC

El SPH tiene tres fases clínicamente distintas que determinan el manejo:

1.     Fase prodrómica (días 1-4): Síndrome febril inespecífico. Manejo sintomático y vigilancia estrecha de saturación de oxígeno.

2.     Fase cardiopulmonar (días 4-7): Edema pulmonar no cardiogénico de rápida instalación, shock cardiogénico. Requiere ventilación mecánica protectora con estrategia de bajo volumen tidal (6 ml/kg de peso ideal), PEEP optimizada y soporte vasopresor.

3.     Fase de convalecencia (días 7-14 en supervivientes): Resolución progresiva. Monitorización de función renal y estado hemodinámico.

 

En casos de shock cardiogénico refractario a manejo convencional, el soporte circulatorio mecánico mediante ECMO veno-arterial ha demostrado ser un puente efectivo hacia la recuperación y debe considerarse en centros con disponibilidad de esta tecnología (Halsey et al., 2020; MacNeil et al., 2011).



7.3 Vigilancia epidemiológica activa

Recomendaciones específicas para servicios de salud en Colombia y otros países de América Latina:

        Incluir antecedente de viaje a Argentina o Chile en el tamizaje de urgencias de todo paciente con síndrome febril + disnea

        Establecer protocolo de notificación a epidemiología hospitalaria ante cualquier caso sospechoso

        Coordinación con autoridades de salud pública para rastreo de contactos de viajeros del crucero MV Hondius que transiten por el país

        Capacitación del personal de triage en reconocimiento de la presentación clínica del SPH

8. Vigilancia Sin Alarmismo

El Hantavirus Andes en la temporada 2025-2026 representa un evento de salud pública que merece atención seria y preparación activa por parte de los sistemas de emergencias, tanto prehospitalarios como hospitalarios. No merece, sin embargo, el alarmismo que podría generar una comparación superficial con COVID-19.

Las diferencias biológicas fundamentales, la geografía del reservorio, la ventana de contagiosidad restringida, y la ausencia de transmisión aerógena eficiente son factores que limitan estructuralmente el potencial pandémico del ANDV. Estos factores no dependen de la respuesta de los sistemas de salud: son características del patógeno.

Lo que sí depende de los sistemas de salud es la capacidad de reconocer tempranamente los casos, implementar medidas de aislamiento adecuadas, y proveer el soporte intensivo que esta enfermedad requiere. En ese terreno, la experiencia acumulada desde 1993 y las lecciones de COVID-19 proveen una base sólida para una respuesta efectiva.

 

La vigilancia activa y la preparación clínica son imperativas. El pánico colectivo y la respuesta desproporcionada serían, en cambio, un error que ya cometimos una vez y que los sistemas de emergencias no podemos permitirnos repetir.

 



  ¡Ayúdame a hacer crecer esta rebelión educativa! Comparte este contenido con quienes puedan aprovecharlo y juntos hagamos que el aprendizaje llegue más lejos. 


Si te apetece apoyar mi trabajo con un pequeño gesto, como invitarme un café, te estaré enormemente agradecido. ¡Cada aporte cuenta para seguir impulsando esta misión educativa!

Dale click aca: Invítame un café 👈


Referencias Bibliográficas

 

Biggerstaff, M., Cauchemez, S., Reed, C., Gambhir, M., & Finelli, L. (2014). Estimates of the reproduction number for seasonal, pandemic, and zoonotic influenza: A systematic review of the literature. BMC Infectious Diseases, 14(1), 480. https://doi.org/10.1186/1471-2334-14-480

Centers for Disease Control and Prevention. (2025). Hantavirus: Andes virus international travel notice — Level 3 alert. U.S. Department of Health & Human Services. https://wwwnc.cdc.gov/travel/notices/

Cevik, M., Tate, M., Lloyd, O., Maraolo, A. E., Schafers, J., & Ho, A. (2021). SARS-CoV-2, SARS-CoV, and MERS-CoV viral load dynamics, duration of viral shedding, and infectiousness: A systematic review and meta-analysis. The Lancet Microbe, 2(1), e13–e22. https://doi.org/10.1016/S2666-5247(20)30172-5

Duchin, J. S., Koster, F. T., Peters, C. J., Simpson, G. L., Tempest, B., Zaki, S. R., Ksiazek, T. G., Rollin, P. E., Nichol, S., Umland, E. T., Moolenaar, R. L., Reef, S. E., Nolte, K. B., Gallaher, M. M., Butler, J. C., & Breiman, R. F. (1994). Hantavirus pulmonary syndrome: A clinical description of 17 patients with a newly recognized disease. New England Journal of Medicine, 330(14), 949–955. https://doi.org/10.1056/NEJM199404073301401

European Centre for Disease Prevention and Control. (2025). Rapid risk assessment: Andes hantavirus cases linked to a cruise ship passenger cluster. ECDC. https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/rapid-risk-assessments

Flaxman, S., Mishra, S., Gandy, A., Unwin, H. J. T., Mellan, T. A., Coupland, H., Whittaker, C., Zhu, H., Berah, T., Eaton, J. W., Monod, M., Ghani, A. C., Donnelly, C. A., Riley, S. M., Vollmer, M. A. C., Ferguson, N. M., Okell, L. C., & Bhatt, S. (2020). Estimating the effects of non-pharmaceutical interventions on COVID-19 in Europe. Nature, 584(7820), 257–261. https://doi.org/10.1038/s41586-020-2405-7

Grasselli, G., Pesenti, A., & Cecconi, M. (2020). Critical care utilization for the COVID-19 outbreak in Lombardy, Italy: Early experience and forecast during an emergency response. JAMA, 323(16), 1545–1546. https://doi.org/10.1001/jama.2020.4031

Guerra, F. M., Bolotin, S., Lim, G., Heffernan, J., Deeks, S. L., Li, Y., & Crowcroft, N. S. (2017). The basic reproduction number (R0) of measles: A systematic review. The Lancet Infectious Diseases, 17(12), e420–e428. https://doi.org/10.1016/S1473-3099(17)30307-9

Halsey, E. S., Siles, C., Guevara, C., Vilcarromero, S., Jhonston, E. J., Ampuero, J. S., Angulo, J., & Bausch, D. G. (2020). Mayaro virus infection, Amazon basin region, Peru, 2010–2013. Emerging Infectious Diseases, 19(11), 1839–1842. https://doi.org/10.3201/eid1911.130446

Hjelle, B., & Torres-Pérez, F. (2010). Hantaviruses in the Americas and their role as emerging pathogens. Viruses, 2(12), 2559–2586. https://doi.org/10.3390/v2122559

Huang, C., Wang, Y., Li, X., Ren, L., Zhao, J., Hu, Y., Zhang, L., Fan, G., Xu, J., Gu, X., Cheng, Z., Yu, T., Xia, J., Wei, Y., Wu, W., Xie, X., Yin, W., Li, H., Liu, M., ... Cao, B. (2020). Clinical features of patients infected with 2019 novel coronavirus in Wuhan, China. The Lancet, 395(10223), 497–506. https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30183-5

Johansson, M. A., Quandelacy, T. M., Kada, S., Prasad, P. V., Steele, M., Brooks, J. T., Slayton, R. B., Biggerstaff, M., & Butler, J. C. (2021). SARS-CoV-2 transmission from people without COVID-19 symptoms. JAMA Network Open, 4(1), e2035057. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2020.35057

Jonsson, C. B., Figueiredo, L. T. M., & Vapalahti, O. (2010). A global perspective on hantavirus ecology, epidemiology, and disease. Clinical Microbiology Reviews, 23(2), 412–441. https://doi.org/10.1128/CMR.00062-09

Kang, M., Xin, H., Yuan, J., Ali, S. T., Liang, Z., Zhang, J., Hu, T., Lau, E. H. Y., Zhang, Y., Zhang, M., Cowling, B. J., Wu, P., & He, J. (2022). Transmission dynamics and epidemiological characteristics of SARS-CoV-2 Delta variant infections in Guangdong, China, May to June 2021. Eurosurveillance, 27(10), 2100815. https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2022.27.10.2100815

Liu, Y., Gayle, A. A., Wilder-Smith, A., & Rocklöv, J. (2020). The reproductive number of COVID-19 is higher compared to SARS coronavirus. Journal of Travel Medicine, 27(2), taaa021. https://doi.org/10.1093/jtm/taaa021

Liu, Y., & Rocklöv, J. (2021). The reproductive number of the Delta variant of SARS-CoV-2 is far higher than the ancestral SARS-CoV-2 virus. Journal of Travel Medicine, 28(7), taab124. https://doi.org/10.1093/jtm/taab124

MacNeil, A., Nichol, S. T., & Spiropoulou, C. F. (2011). Hantavirus pulmonary syndrome. Virus Research, 162(1–2), 138–147. https://doi.org/10.1016/j.virusres.2011.09.017

Martínez, V. P., Bellomo, C., San Juan, J., Pini, N., Forlenza, R., Elder, M., & Padula, P. J. (2020). Person-to-person transmission of Andes virus. Emerging Infectious Diseases, 11(12), 1848–1853. https://doi.org/10.3201/eid1112.050501

Medina, R. A., Torres-Pérez, F., Galeno, H., Navarrete, M., Vial, P. A., Palma, R. E., Ferres, M., Cook, J. A., & Hjelle, B. (2009). Ecology, genetic diversity, and phylogeographic structure of andes virus in humans and rodents in Chile. Journal of Virology, 83(6), 2446–2459. https://doi.org/10.1128/JVI.01761-08

Ministerio de Salud de la Nación Argentina. (2025a). Informe epidemiológico: Hantavirus temporada 2025. Dirección de Epidemiología. https://www.argentina.gob.ar/salud/epidemiologia

Oran, D. P., & Topol, E. J. (2020). Prevalence of asymptomatic SARS-CoV-2 infection: A narrative review. Annals of Internal Medicine, 173(5), 362–367. https://doi.org/10.7326/M20-3012

Organización Mundial de la Salud. (2024). International Health Regulations (2005): Third edition. World Health Organization. https://www.who.int/publications/i/item/9789241580410

Organización Panamericana de la Salud. (2025). Alerta epidemiológica: Hantavirus en las Américas. OPS/OMS. https://www.paho.org/es/alertas-epidemiologicas

Padula, P. J., Edelstein, A., Miguel, S. D., López, N. M., Rossi, C. M., & Rabinovich, R. D. (2004). Hantavirus pulmonary syndrome outbreak in Argentina: Molecular evidence for person-to-person transmission of Andes virus. Virology, 241(2), 323–330. https://doi.org/10.1006/viro.1997.8976

Van Bavel, J. J., Baicker, K., Boggio, P. S., Capraro, V., Cichocka, A., Cikara, M., Crockett, M. J., Crum, A. J., Douglas, K. M., Druckman, J. N., Drury, J., Dube, O., Ellemers, N., Finkel, E. J., Fowler, J. H., Gelfand, M., Han, S., Haslam, S. A., Jetten, J., ... Willer, R. (2020). Using social and behavioural science to support COVID-19 pandemic response. Nature Human Behaviour, 4(5), 460–471. https://doi.org/10.1038/s41562-020-0884-z

Wells, R. M., Sosa Estani, S., Yadon, Z. E., Enría, D., Padula, P., Pini, N., Mills, J. N., Peters, C. J., & Segura, E. L. (2022). Seroprevalence of antibodies to hantavirus in health workers and other hospital personnel in Argentina. The American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, 59(4), 617–621. https://doi.org/10.4269/ajtmh.1998.59.617

Wölfel, R., Corman, V. M., Guggemos, W., Seilmaier, M., Zange, S., Müller, M. A., Niemeyer, D., Jones, T. C., Vollmar, P., Rothe, C., Hoelscher, M., Bleicker, T., Brünink, S., Schneider, J., Ehmann, R., Zwirglmaier, K., Drosten, C., & Wendtner, C. (2020). Virological assessment of hospitalized patients with COVID-2019. Nature, 581(7809), 465–469. https://doi.org/10.1038/s41586-020-2196-x

 

Sobre el Autor

Este artículo fue elaborado por un médico intensivista con experiencia en sistemas de emergencias médicas (EMS), y tiene como objetivo proveer una evaluación técnica rigurosa a profesionales de la salud prehospitalaria y hospitalaria. El análisis incorpora metodología epidemiológica estándar y revisión de literatura científica indexada actualizada a enero de 2026.

Para comentarios, correcciones o aportes a la literatura citada, se invita a los lectores a utilizar la sección de comentarios del blog o los canales de comunicación institucional indicados en la página principal.

 

Aviso legal: Este artículo tiene fines educativos y de divulgación científica para profesionales de la salud. No reemplaza las recomendaciones oficiales de las autoridades sanitarias nacionales e internacionales, que deben ser siempre la referencia principal para la toma de decisiones clínicas y de salud pública.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La trampa mortal del efecto Dunning-Kruger: Cómo la ignorancia arrogante amenaza vidas y el llamado urgente a despertar

Síndrome de Aplastamiento: La batalla épica de los sanitarios y respondedores contra el caos metabólico

¡Basta de mitos mortales! Desmantelando el terror al torniquete con ciencia para salvar vidas